Nos
decidimos a explorar el increíble mundo de los pigmentos
naturales, dejarnos inundar por su fuerza, su magia y su color
yendo a la fuente misma donde muchos otros artistas de épocas
anteriores habían acudido para abastecerse de colores
para sus paletas y de luz para sus cuadros. Así estuvimos
una semana deleitándonos
con la luz de la Provenza, la fragancia de la lavanda en flor
y la hospitalidad del pueblo y las gentes de Roussillon. Quien
podria olvidar una experiencia asi?
Roussillon,
La Provence 2002